Dice la leyenda que, después de la Guerra de Troya, el arquero griego Teucro viajó a Occidente fundando la ciudad de Helenes, la actual Pontevedra. A él está dedicada esta hermosa plaza, creada en el siglo XVIII, y que antaño era llamada Plaza del Pan por la cantidad de hornos que había en sus inmediaciones.

Es la más aristocrática, al estar rodeada de palacios, que convierten este espacio en una lección de heráldica, podemos admirar las hermosas casas señoriales de la época. El Pazo de los Gago y Montenegro, el de San Román y el Pazo del Marqués de Aranda rodean la Plaza de Teucro, escenario de muchas de las actividades al aire libre que se realizan en la ciudad.

La villa de Pontevedra, mas amiga de mitos y leyendas que del rigor histórico, ha querido ennoblecer sus orígenes atribuyendo su fundación a un mítico personaje de la antigua Grecia: nada menos que a Teucro Valiente de la Odisea.
"Fundote Teucro Valente
De aqueste río a al orilla,
Para que de España fueses
De villas la maravilla".

La ciudad se alza coqueta sobre una colina al fondo de la Ría que lleva su nombre, sobre el estuario del Lérez, el río verde de los poetas gallegos. Fértil la tierra, blando el clima y cordial el trato con las gentes, la villa es un grato lugar que templa y alegra el espíritu.
Pontevedra tuvo muralla y siete puertas, y fuera quedaba el arrabal marinero de la moureira, antes de que los aluviones cegaran el puerto y decayera la villa marinera, alejada del mar libre. Un vivir artesano y marinero y una noble hidalguía dentro de sus murallas son la impronta de siglos que han hecho que la villa sea eternamente alabada por su belleza y su cultura.
Comenzaremos nuestro itinerario desde la Plaza de la Herrería, la plaza Mayor de la Villa, que se ha ido conformando lentamente a o largo del tiempo hasta alzanzar esa belleza otoñal de quienes saben envejecer. Desde cualquier ángulo y en cualquier estación u hora del día podemos percibir su extraordinario encanto, realzado por la pátina de los siglos.
Gallarda sede de mercados y de la industria del hierro, la plaza fue antigua puerta de la villa. Aún se conservan restos de las murallas en un grupo de casas de la derecha. Una fila de típicos soportales pone una nota tipica en el conjunto. Está flanqueada al noroeste por el templo y el suntouso convento franciscano, ante el cual se levanta la famosa fuente, toda una gala de la ciudad.
Pero Pontevedra se reserva otra iglesia al este de la plaza para la patrona de sus fiestas: la Virgen Peregrina, virgen romera, que lleva una calabacilla de agua para la sed caminera y al niño en brazos, y luce un sombrero adornado de conchas de vieira. La capilla en rotonda, con graciosas torres barrocas, atrio, fuente y escalinata, tiene una silueta inconfundible, con la gracia de su fachada curva y una fuente bautismal en forma de concha.
